SANIDAD DIVINA PARA TODOS
Santiago 1: 6-7
¿Por qué podemos esperar sanidad para nuestras enfermedades? . Por T.L. Osborn
El propósito de este mensaje es clarificar todo dentro de tu corazón, amigo; que
no haya lugar a ninguna sombra de duda...
Dios Desea Sanarte
Hasta que tú no estés completamente convencido que Dios desea que tú TE
SIENTAS BIEN, totalmente; siempre habrá una duda en tu mente y dentro de tí en
cuanto a si Tú serás sano, o no. Mientras dure esa duda en tu mente, en cuánto a
si serás sano o no, la fe perfecta no existirá y es menester que la fe sea
ejercitada, sin duda ni clase alguna de claudicación para que la sanidad llegue
hasta tí. "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el
que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan"
(He. 11:6). "Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante
a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.
No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor", (Santiago
1: 6-7).
Una vez convencidas las gentes que DIOS DESEA SANARLOS y que NO ES LA VOLUNTAD
DE DIOS que ellos estén enfermos, prácticamente son esos los que reciben sanidad
cuando por ellos se ora. Otros reciben sanidad muchas veces antes de que se ore
por ellos. El tener conocimiento de esto hace que el terreno sea completamente
fértil para que la fe perfecta, pueda desarrollarse y crecer. No es asunto de
pensar por más tiempo si es la voluntad de Dios o no; porque realmente sabemos
que es LA VOLUNTAD DE DIOS. El leproso en el pasaje de Marcos 1:40 dijo: "Si
quieres puedes". Jesús contestó: "QUIERO". Permite que ese "quiero" indique por
completo para tí que Dios DESEA SANAR AL ENFERMO. Y si EL quiere sanar UNO,
también es Su deseo SANAR A TODOS. "El no quiere que ninguno perezca" (2 Pedro
3:9). Santiago dice: "Está alguno entre vosotros enfermo?". Esto es universal
para todas las gentes de todas las edades. Jesús "gustó la muerte por TODOS LOS
HOMBRES". No existe ACEPCION DE PERSONAS con Dios. El nos dice que estamos
pecando cuando tenemos privilegios para unos sobre los otros. Así es que con
toda seguridad El no violará Sus propias leyes.
Está escrito (Números 21) acerca de aquellos que fueron mordidos por las
serpientes ardientes que "cuando ALGUNO miraba a la serpiente de metal vivía".
Hoy día, acontece de la misma manera, TODO AQUEL que mira a Cristo, como su
REDENTOR, será salvo. Todos están sobre bases idénticas cuando se allegan a los
beneficios de la Expiación. Las palabras "todo aquel" y "todo aquel que desee"
siempre son usadas cuando hacemos la invitación a los pecadores, y las palabras
"todos los que", "cada uno", "algunos" y "cualquiera" se usan al extender la
invitación a los enfermos y a los adoloridos. Ambas invitaciones son siempre
universales y sus resultados son siempre prometidos POSITIVAMENTE. Es decir: "Serán
salvos", "tendrán vida", "sanarán" ' "se levantaran", "los sanó a todos" y
"todos los que tocaron fueron sanados". Una DOBLE PROMESA conlleva IGUALES
INVITACIONES, y promete IGUALES RESULTADOS.
A menudo los padres demuestran alguna clase de favoritismo en alguno de sus
hijos, pero Dios no obra de esa manera. Cuando llenamos condiciones iguales
recibimos cosechas iguales. Cuando hacemos nuestra parte, Dios siempre es fiel
para hacer Su parte. Siempre, SIEMPRE. Los beneficios del Calvario son PARA TI.
Si Dios san¿> a TODOS entonces, El todavía sana a TODOS; es decir todos los que
vengan a El buscando sanidad. "Jesucristo, es el mismo ayer, y hoy y por los
siglos" (Heb. 13:8). "Y le siguieron muchas gentes, Y SANABA A TODOS" (Mt.
12:15). "Y TODOS los que tocaron quedaron sanos" (Mt. 14:36). "Y TODA la gente
procuraba tocarle; porque salía de El virtud, y SANABA A TODOS", (Lucas 6:19).
"Y como fue tarde, trajeron a El muchos endemoniados; y echó los demonios con la
Palabra y SANO A TODOS LOS ENFERMOS, para que se cumpliese lo que fue dicho por
el profeta Isaías que dijo: El mismo tomó NUESTRAS enfermedades, y llevó
NUESTRAS dolencias", (Mt. 8:16-17).
Cristo está sanando ENFERMOS todavía, de manera que se siguen cumpliendo las
palabras del profeta: "El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras
dolencias". Siempre debes recordar que tú estás incluído en la palabra NUESTRAS
de Mateo 8:17 y Dios está obligado por Su pacto a continuar SANANDO A TODOS los
que están enfermos y débiles de modo que se cumplan las palabras de Isaías. "No
olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios" (Salmo 89:34).
"Al ponerse el sol, TODOS los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los
traían a El, y El, poniendo las manos sobre CADA UNO DE ELLOS, LOS SANABA " (Lc.
4:40).
"Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, Y cómo
éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo,
porque Dios estaba con él, (Hechos 10:38). La SANIDAD ERA PARA TODOS en esos
días, y Cristo el Sanador nunca ha cambiado, (Hebreos 13:8).
Tan listo estaba Jesús a sanar las enfermedades como lo estaba para perdonar los
pecados. De hecho, en las Sagradas Escrituras, se registran más casos de sanidad
divina obrados por El que los que existen del perdón de los pecados. Jesús NUNCA
vaciló para sanar los enfermos que eran traídos hasta El.
Si Jesús gustó la muerte que debía gustar cada hombre, El con toda seguridad
quiso hacer claro que CADA UNO habría de beneficiarse por el hecho de su muerte.
Creemos que ésto es cierto cuando se trata de la salvación del alma y el perdón
de los pecados. El mismo cuerpo que fue quebrantado por nuestros pecados; llevó
las heridas y llagas por nuestra sanidad, y si creemos eso, entonces debemos
admitir el privilegio de la salvación y de la sanidad divina como dos cosas que
funcionan sobre bases completamente iguales. Son similares. Si el pasaje de la
Escritura que dice: "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos", es
cierta y si predicamos la sanidad divina como un derecho legal para los
"salvados" seguramente también los ENFERMOS SERAN SANADOS.
La Sanidad es Para Todosy Debe Ser Predicada a Todos
Felipe fue y predicó en la ciudad de Samaria. "Y la gente, únanime, escuchaba
atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces;
y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella
ciudad", (Hechos 8:6-8). Jesús probó allí cuando Felipe predicó Su mensaje, que
El era exactamente el mismo.
Pedro también predicó a Cristo, y sabemos que el paralítico del capítulo tres de
los Hechos fue sanado en esa ocasión. Jesús probó ser El, el mismo de todos los
tiempos cuando Pedro predic6. Dondequiera y comoquiera que el mensaje de
Jesucristo sea predicado en su completa expiación por el pecado y la enfermedad,
la sanidad será el resultado en los cuerpos enfermos tanto como la salvación en
las almas perdidas. Los enfermos SERAN SANADOS y los pecadores SERAN SALVADOS.
Estas son verdades gemelas.
Otro que predicó a Cristo fue Pablo. "Y cierto hombre de Listra estaba sentado,
imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó
hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser
sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo
". (Hechos 14:8-10). En ese caso Pablo tuvo que haber predicado el Evangelio de
la sanidad, porque el cojo recibió fe mientras ponía toda su atención. Hemos
visto cientos de personas sanadas por medio de su propia fe, fe que ellos
inconscientemente recibieron del mensaje, mientras ponían toda su atención. "El
envió su Palabra, y los sanó", eso, todavía produce el mismo efecto cuando se
recibe en fe.
Dondequiera que la sanidad es predicada con sus plenos beneficios para TODOS, y
la gente a su vez, se dispone a atender la Palabra predicada, la fe siempre se
imparte y la gente siempre se sana.
Este método NUNCA FALLA, PUES LA FE NUNCA PUEDE FALLAR. Una fe vital, una fe
viva en la Palabra; Dios siempre la ha premiado grandemente.
La sanidad es una parte muy importante del Evangelio. Cristo siempre sanó. Los
doce apóstoles poseían poder para sanar a los enfermos y echar fuera demonios.
Los setenta enviados por Jesús siguieron adelante sanando por dondequiera. Pedro
y Pablo sanaron a los enfermos, y es mi opinión, que es muy saludable para los
ministros seguir hoy día, en las pisadas de Jesús y Sus apóstoles.
No puedo en forma alguna dejar de considerar que es tan importante predicar
Sanidad en el tiempo presente, como lo era en la Iglesia Primitiva,
especialmente cuando nuestros médicos nos aseguran que de cada cinco muertes una
es producida por el cáncer. Me parece que si alguna vez ha habido una
oportunidad para la Iglesia de seguir su marcha hacia adelante en el empeño de "hacer
lo imposible" (empeño éste que siempre debe identificar a la Iglesia), ES HOY
DIA. La furia de las enfermedades y la crueldad de las dolencias son suficiente
evidencia para probarme la necesidad de este ministerio. La Sanidad es una parte
del Evangelio y debe ser predicada "por todo el mundo", y a "toda criatura ",
designada a llevar a cabo su efecto completo "hasta el fin del mundo" o si se
quiere hasta el fin de la época, (Mateo 28:20).
Preguntarás tú, entonces . . . ¿Por qué no es mayor el número de los que se
sanan? Por falta de enseñanza y predicación de esta gran verdad.
La razón por la cual muchos dudan de la disposición de Dios para sanar a CADA
UNO es que la verdad no ha sido predicada acerca de esta gran provisión de
sanidad para nuestro cuerpo como lo ha sido acerca de la salvación para el alma.
Siempre ha sido declarado que "todo aquel que en El cree tendrá vida", y es por
eso que traemos a Cristo a los más viles de los pecadores para que sean salvos.
Lo MISMO es cierto acerca del enfermo, pues leemos: "¿Está ALGUNO enfermo entre
vosotros? Llame (Santiago 5:14). Jesús siempre SANO A TODOS y SANO A CADA UNO DE
ELLOS. Como "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" (Hebreos
13:8) entonces El aún sigue SANANDO A TODOS'
Busque su Biblia y NOTE los siguientes pasajes: Mateo 8:16, 9:35, 12:15, 14:14,
Hechos 10:38. En cada uno de estos pasajes se nos dice que Jesús SANO A TODOS,
SANO A LOS QUE DE ELLOS HABIA enfermo. Así también tú puedes ser sanado.
En lugar de permanecer alrededor del lecho de enfermedad de las multitudes,
simpatizando con sus dolores e insinuándoles que es la voluntad de Dios el "llevárselos"
al cielo, o indicándoles que "tengan paciencia" en la enfermedad, o aún más
todavía, diciéndoles que la enfermedad les "pondrá más cerca del Señor" el
ministerio nuestro debe ser tal que DECLAREMOS GUERRA ABIERTA A TODA FORMA DE
ENFERMEDAD, y tomemos autoridad sobre todo poder del demonio en el NOMBRE
Poderoso y Conquistador de Jesucristo, ministrando libertad a todos los sufridos.
Al pueblo se le debe enseñar la verdad. Jesús dijo: "Y conoceréis la verdad y la
verdad os hará libres" (Juan 8:32). El es la Verdad. Si deseamos ver las masas
libertadas de la esclavitud de la enfermedad DEBEMOS predicarles esa parte de la
Palabra que los liberta de la enfermedad. La verdad es que Cristo quiere que
cada uno de ustedes sea sanado pues de no ser así no hubiera El llevado las "heridas"
por las cuales "habéis sido sanados" (Isaías 53:5, 1 Pedro 2:24).
"La fe es por el oir; y el oir por la Palabra de Dios". (Romanos 10:17). Nunca
la fe se produce porque demostremos "simpatías" al enfermo. Tampoco la fe viene
porque nos "condolamos" de él. Y mucho menos la fe nace "discutiendo con las
víctimas sobre sus dolores y achaques, debilidades y enfermedades". "La fe viene
por el oír. la Palabra de Dios (Romanos 10:17). La fe nace cuando 'hablamos la
Palabra DE VERDAD' Es así como siempre recibimos libertad positiva.
Si la Salvación es Para Todos, La Sanidad Divina es Para Todos También Nunca
hemos dudado del deseo de Dios para salvar al más bajo y miserable pecador. Y -
- ¿por qué estamos tan seguros de eso? Porque se nos ha enseñado la verdad en
relación a ello. Hemos sido enseñados desde la niñez que la salvación es para
todos los que crean, "porque de tal manera ama Dios al mundo, que ha dado a su
Hijo Unigénito para que TODO AQUEL que en El cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna", (Juan 3:16).
Si se nos hubiera enseñado la verdad misma en relación con la sanidad del cuerpo,
del mismo modo que se nos ha enseñado en relación con la salud del alma, la
gente creería con la misma prontitud en la sanidad como lo hacen con la
salvación.
Si decimos que Dios obró milagros y san¿) en tiempos pasados pero que El no hace
lo mismo en el presente, eso da a entender que El es un Dios que "era " y ahora
no "es" ' Pero yo me siento muy confiado en decir que El es el gran yo Soy- "Yo
SOY EL SEÑOR TU SANADOR". Cuando Dios dice "YO SOY" eso quiere decir que la
promesa que El estaba estableciendo sería buena en CUALQUIER momento que
CUALQUIER hombre le mirara a El con el fin de recibir los beneficios de esa
promesa, es decir hasta tanto el tiempo exista. Ahora mismo Dios está diciendo:
"Yo SOY el Señor TU Sonador ". Mañana El estará queriendo decir exactamente la
misma cosa. El estará sanando al enfermo que mañana le mire a El, porque mañana
El permanecerá siendo el gran "YO SOY". No hay tal cosa como "quizás" ' El aún
sana a todos los que vienen a El, creyendo en sus promesas. "Conforme a vuestra
fe os será hecho" (Mt. 9:29). Así que: "pida con fe no dudando nada" (Stg. 1:6).
No hay necesidad de dudar porque "Dios no es hombre para que mienta; ni hijo del
hombre para que se arrepienta. El dijo, y ¿no hará? Habló, y ¿no ejecutará?", (Nm.
23:19). "Ninguna palabra de todas sus buenas promesas ... ha faltado", (1 Reyes
8:56). "Para siempre, oh Señor, permanece tu Palabra en los cielos", (Salmos
119:89). "Yo apresuro mi Palabra para ponerla por obra", (Jeremías 1:12). La
palabra apresuro" quiere decir "velar por ella", "mirarla", "protegerla" o
"permanecer tras ella". En todo poder infinito Dios respalda su palabra, para
ponerla por obra. Mi buen hermano, sinceramente, debes creer eso.
No toleremos el pecado en nuestras vidas porque Jesús llevó nuestros pecados.
Tampoco toleremos la enfermedad en nuestros cuerpos, porque Jesús llevó nuestras
enfermedades. "El mismo TOMO nuestras enfermedades (debilidades) y LLEVO
nuestras dolencias (enfermedades)", (Mateo 8:17). "Ciertamente LLEVO EL (echó
fuera) nuestras enfermedades y SUFRIO nuestros dolores" Isaías 53:4). Por este
pasaje que hemos mencionado llegamos a TENER CONOCIMIENTO que Jesús llevó
nuestras enfermedades. De acuerdo con 1 Pedro 2:24: "quien LLEVO él mismo
nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, llegamos a saber con claridad que
Jesús llevó nuestros pecados. Si El los llevó, nosotros no tenemos que llevarlos.
Si nosotros nos empeñamos en llevarlos, entonces Jesús no tenía que haberlos
llevado. Si queremos seguir con esa carga, por demás la llevó Jesús. El
evangelio claramente nos demuestra que EL los LLEVO, por ejemplo, los echó fuera
y que luego entonces, SOMOS REDIMIDOS DE ELLOS y por esa nosotros NUNCA
TENDREMOS QUE LLEVARLOS. Jesús hizo esto para el mundo entero.
El mensaje que se enseña a través de todos los Evangelios es uno de COMPLETA
SANIDAD para el cuerpo y el alma, PARA todos los que vengan a El. Muchos dicen
en la actualidad, "creo en la sanidad pero no creo que sea para todos". Si no es
para todos, entonces ¿cómo sabemos para quien es la Sanidad? Tú tienes el
derecho bíblico de estar bien y fuerte. Pero, tú puedes muy sinceramente
preguntarte, ¿es que acaso no nos vamos a morir NUNCA? De acuerdo con la Biblia
eso es muy sencillo.
Pon, ahora, atención para que oigas lo que Dios ha prescrito en relación con la
muerte de sus hijos. "Les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo",
(Salmo 104:29). Según puedes ver, eso en ninguna forma quiere decir que tu
tengas que morir de un cáncer. ¿No te parece? Tampoco que tengas que morir de
cualquiera otra forma de enfermedad. El que es HIJO DE DIOS HA SIDO REDIMIDO de
la maldición de la ley (Gá. 3:13), y una parte de esa maldición es la enfermedad
(Dt. 28:58-61). La norma que la Biblia establece para la muerte de un hijo de
Dios es: "y vendrás en la vejez a la sepultura, como la gavilla de trigo que se
recoge a su tiempo", (Job 5:26). Así fue como Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y
otros más pasaron y murieron.
Permítanme decir otra vez, que la fe no puede ser ejercitada mientras uno esté
indeciso en cuanto a si Dios lo desea, o no, sanar a TODOS. Si El no sana a
TODOS, entonces estamos obligados en cada caso diferente a considerar "si Dios
sanará a ESTE o no lo sanará". 0 decir de otro modo: ¿Es éste acaso lo, de
muchos de los desafortunados que Dios quiere que permanezcan aquí sufriendo sin
esperanza? ¿Cómo podemos nosotros hacer la ORACION DE FE con tales pensamientos
en nuestras mentes? Hagamos que se establezca y concluya para siempre esto: DIOS
QUIERE SANARME A MI.
Tengo derecho a sanidad tanto como al perdón, cuando CREO. Dios dijo: "YO SOY
Jehová tu Sanador" y si El dijo eso, seguramente Dios no miente, así es que lo
que El quiere decir es ESO Y SOLO ESO. Lo que Dios dice es la verdad. Así que la
sanidad ME PERTENECE. CREELO y ACTUA EN ESA MANERA. Te sentirás maravillado al
descubrir que tu enfermedad ha sido destruida y tu dolencia sanada. "Yo Soy
Jehová tu Sanador" Oh, amigos, ¡crean de veras que esto es para USTEDES! Créanlo
ahora mismo, y empiecen haciendo lo que no podían hacer anteriormente cuando
todavía no podían clamar a Cristo por su bendición y sanidad.
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