EL PROPÓSITO DE LAS PRUEBAS EN NUESTRA VIDA
Santiago 1:2-12.
Introducción.
Es interesante recordar que cuando éramos niños, seguido traíamos brazos y
piernas marcados por heridas y raspones. A veces se daba uno tremendos golpes
que primero se ponían rojos, luego negros, rodeados de un tono amarillo, hasta
que al fin desaparecían después de varios días; y todo por andarnos metiendo en
lo que no debíamos. Una ocasión, tendría yo unos 9 años, la "pandilla" de mi
cuadra presentó un "reto" formal, por escrito, a la pandilla de la otra cuadra,
para unas "guerritas" con "tiradores" o "huleras". El reto tenía hora y lugar, y
mientras se llegaba el momento, preparamos nuestras armas.
Yo quedé fuera de combate a las primeras de cambio porque saqué la cara de
detrás de un muro, con tan mala fortuna que me pegaron con una bolita de canelo
justo en el ojo derecho. ¡Se me apagó la luz! Recuerdo otra ocasión en la que
estaba jugando con mi hermano mayor; yo era el bueno y él era el malo, y poco a
poco me iba acorralando en una esquina, hasta que tropecé y caí de espaldas en
el filo de una piedra. Sentí dolor, calor y humedad, todo al mismo tiempo, y
cuando me llevé la mano a la cabeza para sobarme la parte adolorida, la sentí
mojada con mi propia sangre. Todavía tengo la cicatriz en la cabeza. Yo creo que
todos podemos recordar viñetas así. ¡Ah, los años dorados!
Uno pensaría que con la edad desaparecen esos riesgos de lastimaduras y heridas,
pero incluso como adultos a menudo cometemos errores y terminamos con severos "moretones",
aunque no físicos sino emocionales. Tal vez ahora ya no intentamos subirnos a
los árboles sino que ahora intentamos subir por la escalera de la organización,
¡y cómo duele cuando caemos! Ya nonos cortamos los dedos tan fácilmente ni tan
seguido, pero ahora sangramos internamente por las palabras ásperas o
comentarios negativos que se hacen de nosotros. A veces nos quedamos
completamente sofocados, no porque alguien nos golpeó en la boca del estómago
sino porque nuestro cónyuge nos ha sido infiel, o ha decidido abandonarnos.
Ahora quisiera uno volver a ser niño, o cuando mucho adolescente, para sufrir
heridas que sanan rápidamente, y no de las que nos dejan lisiados del alma.
El Apóstol Santiago escribió a Judíos Cristianos, "a las doce tribus que están
en la dispersíón". Esos hermanos estaban lastimados, heridos, apabullados. Los
Romanos los perseguían fieramente; habían tenido que dejar sus hogares y sus
ciudades, y eran hostigados interminablemente por Gentiles, que los odiaban por
ser Judíos, y por los propios co-nacionales, que los odiaban por ser Cristianos.
En su carta, después de expresar a quién va dirigida ésta, Santiago se dispone
de inmediato a tratar actitudes dislocadas o fracturadas y espíritus heridos,
usando para ello las verdades divinas.
Texto: Santiago 1:2-12.
Idea Exegética: Las pruebas tienen siempre un propósito; ese propósito es el de
procurar nuestro desarrollo espiritual.
Proposición: Las pruebas que Dios nos envía son siempre para nuestro beneficio.
Oración Interrogativa: ¿Cómo podemos estar seguros de que Dios nos prueba para
estimular nuestra madurez espiritual?
Oración de transición: En el texto encontramos cuatro verdades muy importantes.
Propósito del Sermón: Que podamos entender el propósito de Dios cuando envía
pruebas a nuestra vida como Cristianos.
I.- Lo que Santiago dice acerca de las pruebas.
Algunas personas creen que las pruebas son una forma de castigo de Dios.
Otros dicen que si llegamos a un cierto nivel de madurez, las pruebas
desaparecerán y viviremos felices por siempre jamás. Otros aún quisieran
convencernos de que las pruebas realmente no existen, que son fruto de nuestra
imaginación. ¿Qué dice el apóstol Santiago acerca de las pruebas?
1. En primer lugar dice que son inevitables. El verso 2 dice, "Hermanos míos,
tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas..." Observe que no
dice "Hermanos ... si os halláis.." No necesitamos preocuparnos acerca de cuándo
llegarán o cuándo se alejarán las pruebas; ellas están aquí para quedarse. El
apóstol Pedro, escribiendo a la misma audiencia, los expatriados de la
dispersión, dice (1ª de Pedro 4:12), "Amados, no os sorprendáis del fuego a que
os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese..."
2. En segundo lugar, Santiago nos advierte acerca del tipo de pruebas que
podemos esperar, él las describe como "diversas"; esa palabra, en su original
significa que las pruebas pueden ser de todo tipo y tamaño. Pueden ser pruebas
de salud personal, o de algún ser querido o cercano a nosotros; pueden ser de
carácter económico, o de trabajo, de escuela, de relaciones familiares, ugales,
filiales. Pueden ser pruebas a nivel de nuestras relaciones interpersonales o de
nuestro desarrollo como personas. Pueden ser pruebas de carácter espiritual. Las
pruebas vienen en todas medidas, todos colores y todo grado de intensidad.
3.- La tercera cosa que el apóstol dice acerca de las pruebas es que tienen
propósito. Los versos 3-4 dicen, "3 Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce
paciencia. 4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y
cabales, sin que os falte cosa alguna."
a)- Las pruebas tienen propósito, pero antes de que podamos ver ese propósito
necesitamos dejar de verlas como molestias u ofensas y comenzar a verlas como
exámenes, exámenes diseñados especialmente por Dios para fortalecer nuestra fe.
En vez de considerar a las pruebas como enemigos debemos verlas como
instrumentos de Dios para producir las circunstancias que necesitamos para
crecer espiritualmente.
b)- Dios no está interesado en torpedear nuestra fe con las pruebas. Lo que Él
desea queda perfectamente claro cuando entendemos el significado de la palabra "prueba"
en la expresión del verso 3, "la prueba de vuestra fe". Esa palabra viene del
griego "dokimoV -- dokimos", que significa "aprobado/a". Es una palabra que se
encontraba en la parte del asiento de muchas piezas de alfarería desenterradas
por los arqueólogos en el cercano Oriente. Ese sello significaba que la pieza
había pasado por el fuego sin quebrarse, sin fracturarse, ¡vaya, ni siquiera una
pequeña fisura!; había resistido; había sido aprobada. Dios desea ayudar a esos
vasos de barro creados a Su imagen, que somos nosotros, a madurar en el horno de
las pruebas y pasarlas sin rompernos, sin siquiera una fisura, a fin de ser "probados
y aprobados".
c)- El principal propósito de Dios en toda prueba es el de generar "paciencia".
El sello de aprobación de Dios es puesto solamente en aquellos que han
perseverado, que han pasado la prueba que Él ha enviado. El soportar esas
pruebas es lo que nos lleva a la madurez, a ser "perfectos y cabales", que es el
propósito de Dios.
Oración de transición: Esto es lo que Santiago nos dice acerca de la naturaleza
de las pruebas, para empezar. Ahora bien, la mayor parte de la experiencia
humana nos dice que a la mayoría de nosotros, incluyendo a los Cristianos, las
pruebas nos ahogan, nos hunden; es por eso que el apóstol procede a darnos un
marco de actitud que nos habla de ...
II. Cómo podemos elevarnos por encima de las pruebas.
En su libro "La búsqueda del hombre en pos de significado", el Dr. Víctor
Frankl habla acerca de su experiencia como prisionero en los campos de
concentración Alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y dice:
"Un hombre puede ser desposeído de todo, excepto de una cosa, la última de las
libertades humanas: la capacidad para escoger la actitud que uno adoptará en
cualquier circunstancia que se presente, la capacidad de decidir su propio
comportamiento".
Las pruebas pueden despojarnos de todo excepto de nuestra actitud hacia ellas.
Volvamos por unos momentos a los versículos que acabamos de ver y consideremos
tres elementos clave que conforman la actitud que Dios desea que escojamos
cuando nos hallemos en medio de una prueba.
1. "Tened por sumo gozo..." La actitud mental del Cristiano cuando se enfrenta a
la prueba debe ser positiva. Obsérvese bien que Santiago no está diciendo que
las pruebas son fuente de gozo; uno no puede ni debe negar el dolor y la
tristeza que se llega a sentir en medio de la prueba. Lo que Santiago dice es
que debemos "estimar, considerar, tener por sumo gozo"; es decir, debemos rle el
lado positivo, el lado amable, como algo que puede resultar al final en nuestro
total beneficio.
2. "... sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia..."
¿Cómo puede un Cristiano ser positivo y tener como algo gozoso el hecho de estar
pasando por una prueba? Podemos porque sabemos que las pruebas son diseñadas
especialmente por Dios para sacar a relucir lo mejor de nosotros.
Sabemos que las pruebas tienen un propósito y que no estamos siendo simplemente
víctimas de las circunstancias. El fuego del horno no tiene el propósito de
quebrarnos sino solidificarnos y fortalecer el carácter de Dios en nosotros.
3. El tercer término clave lo encontramos en el verso 4, en la expresión "tenga
la paciencia su obra completa". La palabra "tenga" en su original quiere decir
que se "permita" a la paciencia completar su obra. Esto habla de cooperar, de
prestarnos a la prueba, permitirle que haga su trabajo en nosotros, que se
completen las lecciones que vino a enseñarnos. No interrumpas el proceso que
producirá madurez en ti.
Oración de transición: Bien, hemos visto (1) lo que el apóstol Santiago dice
acerca de las pruebas, y (2) sus instrucciones para elevarnos por encima de
ellas; es decir, que no nos abrumen los problemas. No obstante, a muchos de
nosotros los problemas siguen abrumándonos. ¿Sabe usted por qué? Consideremos
como tercer pensamiento principal el ...
III. ¿Por qué nos abruman los problemas?
Todos sabemos perfectamente bien lo que significa reprobar en una prueba.
Piensa en algún problema que tuviste recientemente; tal vez fue una discusión
con tu cónyuge. Sabes que le quieres, y ella/él también lo sabe. Pero dejaste
que una cosa sin importancia creciera y se convirtiera en una discusión agria en
la que terminaste elevando la voz o diciendo algo que realmente lastimó a tu
cónyuge. ¿Qué sucedió después? Tan pronto y fracasaste recordaste las respuestas
equivocadas, lo que no debiste haber hecho o dicho tal vez fue que asumiste una
actitud de resistencia, de autoridad o de rebeldía y sabes que eso no estuvo
bien; quizás tuviste una explosión de temperamento demandando atención o que se
actuase justamente como tú lo demandabas en ese momento, ni más ni menos; nada
de eso te ayudó a desarrollar madurez en tu vida, al contrario, esa actitud o
comportamiento revela tu inmadurez y te produjo un sentimiento de miseria
interior. ¿Por qué hacemos estas cosas? ¿Por qué no podemos cooperar en la
prueba hasta ser aprobados? El apóstol Santiago ofrece dos razones por las que
nuestros problemas a menudo nos abruman.
1. Falta de sabiduría. Cuando vienen las pruebas, especialmente los "exámenes
sorpresa" es posible que no estemos preparados para manejarlos. Pero no
necesitamos quedarnos paralizados, condenados al fracaso. El apóstol Santiago
dice que debemos orar pidiendo ayuda. "Y si alguno de vosotros tiene falta de
sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le
será dada." La sabiduría que se menciona aquí está directamente relacionada con
las pruebas; no es sabiduría, en un sentido general. Santiago se está refiriendo
aquí a la capacidad de ver la prueba desde la perspectiva de Dios. Sin esta
clase de sabiduría, la capacidad de perseverar no estará a nuestro alcance y la
meta de la madurez jamás será alcanzada.
2. Falta de Fe. Esta es la segunda razón por la que los problemas nos abruman.
Dice el texto bíblico, en los versos 6-8: " 6 Pero pida con fe, no dudando nada;
porque el que duda es semejante a la onda del mar , que es arrastrada por el
viento y echada de una parte a otra. 7 No piense, quien tal haga, que recibirá
cosa alguna del Señor. 8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus
caminos."
Santiago no se refiere a la fe salvadora; él está hablando aquí de una fe
sustentadora, de esa fe que nos ayuda a vivir como debemos, que implica el
entregarse completamente a Dios y a los propósitos que Él ha integrado a las
pruebas que nos ha enviado. El verso 8 nos da un nombre para aquella persona a
la que la sabiduría no parece entrarle: se le llama "un hombre de doble ánimo".
Una expresión así describe a la persona que quiere hacer lo que él quiere y lo
que Dios quiere al mismo tiempo. El problema es que los deseos de ambos no
coinciden. Esta persona, en el fondo de su corazón, aún tiene reservas respecto
de si entregarse o no a la voluntad de Dios.
Ilustración: Supongamos que un joven cree que ama a una chica y quiere casarse
con ella; el problema es que ella no es creyente. O una persona mayor que quiere
casarse con una persona que se divorció sin causa justificada de su anterior
cónyuge. ¿Cómo puede conciliarse lo que Dios quiere y lo que yo quiero?
Simplemente no es posible. La situación tiene qué alterarse para adecuarse a la
voluntad de Dios. Esto es, si tengo algo de sabiduría de Dios y de fe en el
Señor. Si no tengo estas cosas, haré finalmente lo que yo quiero, y la prueba se
me complicará tanto que terminará por abrumarme.
Oración de transición: Tal vez tú dices, ! Bien, pastor !. Entiendo que las
pruebas están aquí para quedarse; es cierto que a veces yo he pasado o estoy
pasando por algunas que me abruman realmente. Usted dice que hay una estrategia
para poderse levantar por encima de las pruebas pero, ¿qué motivación puedo
tener para seguir esa estrategia? ¿Qué gano yo si me adecuo a la voluntad de
Dios y sigo Sus instrucciones para el manejo de las pruebas? Permíteme decirte,
para terminar, cuál es ...
IV. LA PROMESA a quienes manejan sus problemas correctamente.
Dice el verso
12, "Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya
resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que
le aman."
1. La primera promesa es la de la felicidad, indicada por el término "bienaventurado",
que se traduce como "cuán feliz es..." Pero déjame advertirte, esta clase de
felicidad es imposible si depende uno de las circunstancias, pero es
perfectamente posible si dependemos del Señor en todas las circunstancias.
Depender de las circunstancias es igual a decir, "Yo seré muy feliz si fulanita
acepta ser mi novia, o si fulanito me pide que me case con él". "Yo estaría muy
tranquilo si pudiera conseguir ese puesto en la planta, o si pudiese comprar un
auto nuevo." ¿Y si no se dan esas circunstancias?
Entonces serás absolutamente miserable. Depender del Señor es una actitud
totalmente diferente; es cuando uno dice: "Si Dios quiere haré esto, o aquello,
y lo haré para Su honra y gloria, y ¡por supuesto! para mi beneficio personal.
Pero si Dios no quiere, yo le seguiré sirviendo igual, con todas las fuerzas que
me queden"
2. La segunda promesa es la "corona de la vida". Santiago no se refiere a una
corona que habremos de recibir cuando lleguemos al cielo; él se refiere a la
corona que significa una vida plena que se disfruta aquí y ahora. Es el hecho de
que uno puede vivir tranquilo, contento, pleno, sirviendo al Señor, criando y
conviviendo con su familia, creciendo espiritualmente, obedeciendo a voluntad de
Dios. Si vieras qué feliz se es viviendo así.
Conclusión.
Las heridas que sufrimos de niños desaparecieron totalmente; quizás nos dejaron
una pequeña cicatriz, para recordarnos el evento y para que fuésemos más
cuidadosos. Las heridas que sufrimos de adultos también pueden sanar e inclusive
desaparecer totalmente, con la ayuda de Dios. Quizás la única herida que jamás
sana es la pérdida de la esperanza, la pérdida de confianza en el hecho de que
las adversidades tienen un propósito, que no son crueldades simplemente lanzadas
al azar. Un filósofo no cristiano (Federico Nietzche) dijo "El que tiene algo
por lo cual vivir puede soportar casi cualquier cosa."
Santiago nos ha hablado del por qué de nuestras adversidades y lo ha hecho desde
una perspectiva divina ... y ahora nosotros podemos hacer algo más que meramente
sobrellevar nuestras pruebas; nosotros podemos definitivamente escoger el crecer
a través de ellas.
Invitación. Es posible que tú no hayas pasado por una prueba seria aún; tú
deberías agradecer al Señor el hecho de que te haya protegido hasta ahora, y
decirle ¡ Gracias por prepararme a través de Tu Palabra ! Pero tal vez hay aquí
alguien que está pasando por severas pruebas actualmente. ¿No quisieras decirle
al Señor ¡ Gracias, por Tu Palabra que es medicina para mis huesos !