|
Nascer |
|
|
|
Hace algunos años, mi esposa y yo llevamos a nuestros hijos y amigos al Festival de Arbolitos, un evento local en el cual los comerciantes y organizaciones decoran árboles de Navidad que compiten unos con otros en varias categorías. La exhibición es magnífica. Quedamos encantados con el esplendor de los arbolitos a medida que caminábamos de uno a otro, señalando y exclamando. Pero uno de los niños, perdió el interés al poco rato... hasta que llegó a donde había un pequeño nacimiento. Allí hizo una pausa y se quedó inmóvil. No le importó nada más. Estaba cautivado con el bebé. Hicimos todo lo posible por apremiarlo porque queríamos ver el resto de los arbolitos. Pero el se quedó atrás, con deseos de acercarse más a pesar de la cinta que había alrededor del pesebre para mantener a la gente alejada. Finalmente aceptó irse, aunque renuentemente, mirando hacia atrás por encima del hombro para vislumbrar el pesebre a través de los arbolitos. Y cuando estábamos saliendo del edificio, pidió una vez que lo dejaran «ver al bebé». Regresamos a la exhibición y esperamos mientras el contemplaba al Niño-Dios. Mientras el adoraba al bebé, yo me maravillaba de su simpleza. A diferencia de el, muchas veces no vemos a Cristo porque nos distraen los arbolitos. «Hazme como niño otra vez --pedí a Dios-- al menos por esta noche.» (Osvaldo Carnival - Internet). |
|
|
|
A professora pergunta aos alunos qual a coisa mais velha do mundo. Como ninguém sabe, ela explica que é o tempo. Nisto, levanta-se o Joãozinho, e diz: - Senhora professora, eu sou mais velho que o tempo! - O quê? Que disparate! Isso não pode ser! - Pode sim, senhora professora. Os meus pais dizem que eu nasci antes do tempo! |
|
|
|
Miltom Azevedo Andrade colocou em seu livro "Vida Em Abundância", esta declaração: "O inimigo não pode atingir o nosso homem espiritual (aquele que nasceu de Deus), mas ele pode atingir o nosso homem natural". (Milton Azevedo Andrade, em Vida Em Abundância, pg. 231). |
|
|
|
O historiador grego Heródoto pregou que se deveria chorar a sorte dos recém-nascidos em virtude das misérias e sofrimentos que a vida lhes reserva. Ao contrário disso, Jesus Cristo nos mostra que a vida é um dom de Deus e que podemos vivê-la sem medo (Jo 10.10). |
|
|
| Mais vale chegar atrasado neste mundo, do que adiantado no outro. 19/3/07 |