LAS BUENAS NUEVAS
Marcos 1.14-20
Introducción
¿Cuáles son las mejores noticias que hayas recibido en tu vida?
Quizás fue cuando el doctor te dijo que no era cáncer. Quizás fue cuando nació
tu bebé, y te dijeron que todo había salido bien. Quizás te sucedió cuando el
maestro te dijo que habías salido aprobado en aquella clase que estabas seguro
de reprobar.
Cuando Jesús empezó a predicar, El compartió buenas noticias también - noticias
de paz y esperanza para cada persona que quiera creer. Leamos acerca del
comienzo de su ministerio público.
Lectura: Marcos 1:14-20
Juan el Bautista había venido para prepararle el camino a Jesús.
Llamó a la gente a arrepentirse, dio testimonio acerca de Jesús y preparó a
algunos de sus discípulos, quienes luego siguieron a Jesús. Cuando él fue
encarcelado por decirle al rey una verdad que éste no quería oír, Jesús empezó
su ministerio público.
Juan el Bautista, como muchos de los siervos de Dios en la Biblia, pagó un
precio por decir la verdad. Es posible que tú también tengas que pagar un precio
por decir la verdad, pero te aseguro que vale la pena. Es mucho mejor quedar
bien con Dios que con los hombres.
Jesús empezó a predicar en la provincia donde El se había criado, la provincia
de Galilea. Su mensaje fue éste: "Se ha cumplido el tiempo. El reino de Dios
está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!" Aquí vemos que
I. Con Jesús llega el cumplimiento del propósito divino
Consideremos las frases que resumen el mensaje de Jesús. "Se ha cumplido el
tiempo." El "tiempo" aquí no es simplemente el tiempo que marca el reloj, sino
la oportunidad que existe dentro del programa de Dios. Con la llegada de Jesús
ha llegado la culminación de la historia humana. Todo lo que Dios le había
venido prometiendo a su pueblo se realiza por medio de Jesús.
El Antiguo Testamento contiene muchas profecías acerca de la restauración del
pueblo de Dios. Se profetiza el perdón de los pecados, se profetizan la paz y el
acercamiento de Dios a su pueblo. Se promete que Dios pondrá un corazón nuevo y
que renovará el espíritu de quienes esperan en El.
Todo esto - y mucho más - se cumple en Jesús. ¿Qué significa esto para ti y para
mí? ¿Era este cumplimiento sólo para los de su día? No, porque al final del
evangelio de Marcos se registran sus palabras a sus discípulos: "Vayan por todo
el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura." (Marcos 16:15)
Este mensaje es para nosotros también. Todo lo que hemos estado buscando - todo
lo que hemos estado esperando - todo lo que realmente anhela nuestro corazón se
encuentra en Jesucristo. El es el cumplimiento de todo. Luego dice: "El reino de
Dios está cerca."
El reino de Dios es la contradicción absoluta de los reinos de este mundo, con
su injusticia, su avaricia, su deshumanización y su fracaso final. El reino de
Dios se establecerá visiblemente sobre este mundo cuando Jesús regresa por
segunda vez, pero se establece ahora en la vida de cada persona que cumple con
lo que
veremos a continuación. La experiencia actual del reino de Dios, dice Pablo, "es
cuestión ... de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo." (Romanos 14:17)
Cuando Jesús llegó al mundo, ese reino llegó también - se puso cerca. El reino
estaba físicamente cerca en la persona de Jesús, porque donde está el Rey,
también está su reino. El reino está cerca en cuestión de tiempo, porque Jesús
podría regresar a cualquier momento para establecerlo.
¿Te gustaría vivir en ese reino? ¿Quieres ser parte de ese pueblo, el pueblo de
Dios, bajo su dominio? La siguiente frase te dice lo que debes de hacer: "¡Arrepiéntanse
y crean las buenas nuevas!" En otras palabras,
II. Con Jesús llega un llamado a cambiar y creer
Jesús llamó a sus oyentes - y nos llama a nosotros - a un cambio radical de
dirección, de perspectiva, de manera de vivir. El punto de partida es éste: cada
ser humano, en su estado natural, está desorientado. La Biblia lo describe así:
"Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino."
(Isaías 53:6)
En otras palabras, todos nosotros vamos por un camino equivocado. Y aunque vemos
los señalamientos que lo indican, que dicen "no entrar" y "sentido equivocado",
los ignoramos y seguimos por el camino que nosotros mismos queremos seguir. Pero
Jesús nos llama a cambiar de camino. Esto es el arrepentimiento: no sólo darnos
golpes de pecho, sino reconocer que vamos por mal camino y entrar a un camino
diferente.
Jesús no simplemente nos llama a cambiar de vida, sin embargo; de hecho, es
imposible hacerlo por nuestra propia cuenta. Nos llama, en fe, a creer en El.
Nos llama a creer las buenas nuevas, las buenas noticias de salvación. Esas
buenas nuevas son "de paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos" (Hechos
10:36).
Cuando Jesús murió en la cruz, El hizo la paz - la paz con Dios.
El es la mano extendida de Dios para entrar en amistad con cualquiera que acepte
su invitación. ¿Qué te exige? Sólo que confíes y te comprometas con El. Dime: ¿has
cambiado y has creído el mensaje de Cristo? ¿Le has dado la espalda a tu vida
vieja para empezar una vida nueva con El?
Aquí mismo vemos la historia de cuatro hombres que sí tomaron esa decisión.
Porque:
III. Con Jesús llega un llamado a comprometerte
Los primeros dos son hermanos: Simón, luego conocido por Pedro, y Andrés.
Eran pescadores, pero Jesús les ofrece otro propósito: ser pescadores de hombres.
Pedro y Andrés ya conocían a Jesús, pero éste es el momento en el que ellos
deciden seguirle. De inmediato dejan sus redes y lo siguen.
Quizás tú también conozcas acerca de Jesús. Te han enseñado acerca de El, has
aprendido de su vida y sus enseñanzas, pero nunca te has comprometido con El.
Tiene que llegar un momento en tu vida, como sucedió con Pedro y Andrés, en el
que tú le dices que sí a Jesús. No basta con sólo saber de El, o reconocer que
El existió; es necesario que te comprometas con El.
Jesús no llama a todos a dejar atrás su trabajo diario. Es posible que El te
llame a servirle a tiempo completo, pero puede ser que también te llame a
servirle en el trabajo que tienes y en el lugar donde te encuentras. Lo
importante es que respondas, dispuesto, a su llamado.
El compromiso al que Jesús te llama tiene que ser tu máxima prioridad. Esto lo
vemos en el ejemplo de Jacobo y Juan, los dos hombres que se unieron a Jesús
después de Simón y Andrés. Jesús los llamó, y de inmediato lo siguieron; para
hacerlo, tuvieron que dejar atrás a su padre y su trabajo.
No abandonaron a su padre; él tenía trabajadores para apoyarle en la obra. Al
mismo tiempo, sí abandonaron una vida cómoda, porque si ellos habían contratado
trabajadores para ayudarles en le pesca, era porque tenían algo de dinero.
Fíjate lo que te enseña este ejemplo: si quieres seguir a Jesús, tienes que
amarle a El por encima de cualquier otra cosa.
Pero esto no es más de lo que ya le debes a Dios; el primer mandamiento es
"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón" (Mateo 22:37). Jesús es Dios hecho
hombre, así que le debemos toda nuestra devoción y toda nuestra obediencia. Sin
embargo, muchas veces es más fácil decir que amamos a Dios cuando Dios es
simplemente una idea bonita en nuestra mente. Cuando Dios nos dice que hagamos
ciertas cosas y abandonemos otras, se nos hace más difícil amarle.
Cuando Juan y Jacobo vieron a Jesús, sin embargo, había algo en El que los
obligó a dejarlo todo y seguirle. No fue su apariencia; la profecía de Isaías 53
nos dice que no había ningún atractivo en su semblante. No fue su palanca; no
era conocido entre la gente de alta sociedad. No fue su dinero; no tenía.
Sin embargo, te garantizo que, si tú llegas a conocer a Jesús, así como El se
revela en su Palabra, El te atraerá también. Es como ningún otro; es mucho más
que un buen maestro o líder inspirador. Es Dios mismo hecho hombre, un Señor que
demanda tu total obediencia, y que lo dio todo por ti.
Conclusión
¿Cuáles son las mejores noticias que has recibido en tu vida?
Las mejores son éstas: "El reino de Dios está cerca.
¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!" ¿Las has llegado a conocer? ¿Has
respondido al llamado de Cristo?
Si no lo has hecho, te invito a hacerlo en este mismo día. Jesús está aquí, y El
te invita a responder a su llamado. Reconoce tu pecado, arrepiéntete de seguir
tu propio camino y empieza una nueva vida con Jesucristo. El murió para que tú
pudieras ser perdonado. ¿Estás dispuesto a recibir su perdón, y vivir para El?
Tony Hancock