EL ANUNCIO DE LA LLEGADA DE EMANUEL
Lucas 1: 26-56
INTRODUCCION.
El domingo anterior vimos cómo Dios anuncia a Zacarías y a su esposa Elisabet,
que les daría un hijo al cual debían poner el nombre de Juan (el cual significa
“la gracia o miserircordia de Jehová”). Este Juan, conocido después como el
Bautista por su ministerio específico, ha de ser el Precursor, el Vocero, el
Clarín, el que anuncia la venida del Mesías. Hoy veremos el anuncio que el ángel
Gabriel, enviado por Dios, le hace a María, una joven vírgen de la ciudad de
Nazaret. Este anuncio, y su cumplimiento, habría de partir en dos la historia de
la humanidad. Recorramos juntos la maravilla de esta historia de amor sin igual:
1. LA MAS BENDITA DE LAS MUJERES.
Vers. 26-33. Como en el caso de Zacarías y Elisabet tampoco María podría
parecer una candidata para recibir el anuncio más portentoso de la historia: el
de ser un vaso escogido para ser la madre de Jesucristo Hombre. Uno podría
pensar que la madre de Jesús tendría que haber sido una mujer importante
política, social y económicamente. Pero, al contrario, fue una jovencita
desconocida de Nazaret, una ciudad de la que se pensaba que nada bueno podía
salir de allí (Juan 1: 46). Dios se especializa en asombrarnos y en humillar a
los soberbios. El mira el corazón y no las apariencias. Y en María halló un
corazón puro y creyente, un vaso apto para ser el recicpiente del Mesías
prometido.
2. UNA CONCEPCION MILAGROSA.
Vers. 34-38. A fin de que el Mesías, el Redentor de los creyentes, pudiera
ser verdaderamente el Hijo de Dios, tenía que nacer de una manera distinta a los
demás seres humanos. LA razón para esto es que todos los seres humanos nacemos
con el pecado original heredado de Adán. El Mesías no podía nacer con pecado
original para poder ser nuestro Salvador. Aunque El fue un verdadero niño y ser
humano en todo el sentido de la palabra, Jesús, al ser engendrado por el
Espíritu Santo, no heredó el pecado de Adán. Durante todos los años de su vida
como hombre en la tierra, Jesús tuvo una voluntad humana propia y podía haber
pecado, si hubiera cedido a la tentación. Pero, aunque fue tentado en todo (por
el diablo, el mundo y la carne), no pecó (Hebreos 4: 15). Es el único ser humano
que ha vivido sobre la tierra que pudo vencer el pecado en todas sus formas y
así constituirse en nuestro Verdadero y Unico Salvador.
3. UNA CONFIRMACION DEL SEÑOR.
Vers. 39-45. El ángel Gabriel le había dado una pista a María para
confirmarle la realidad de que ella sería la madre del Mesías: su parienta
Elisabet, “la que llamaban estéril,” también está embarazada. María va entonces
de prisa a visitar a Elisabet y, en efecto, puede confirmar el embarazo de ésta.
Elisabet, además, reaforma a María que el bebé que hay en el vientre de ésta, es
el Señor. Muchas veces es bueno, sabio y prudente, confirmar, a través del
testimonio de otros cristianos fieles, alguna palabra o revelación que creamos
haber recibido del Señor. Hay que ser diligentes en buscar la confirmación de
Dios, para después no enfrentarnos al fracaso, la duda y la confusión.
4. EL GRAN CANTICO DE MARIA.
Vers. 46-56. Este es uno de los grandes pasajes de la Biblia , y se le
conoce en la historia como El Magnificat (“Dios sea engrandecido”). Tiene un eco
claro y profundo con el cántico de Moisés y su hermana María en Exodo 15, cuando
celebran con el pueblo de Israel el paso milagroso del Mar Rojo. El nacimiento,
la vida, la muerte y reurrección del Mesías va a ser el acto supremo a través
del cual Dios libera al ser humano del pecado, el diablo, la muerte y la
condenación eterna, a todos aquellos que ponen su fe y su vida en la manos del
Señor Jesucristo.
CONCLUSION.
¡Qué anuncio más portentoso! El más grande y glorioso de la historia: Dios
ha decidido acercarse al ser humano, y redimirlo. Dios mismo tomará la condición
de hombre y morirá muerte de cruz para darnos la vida eterna. Ese es el mensaje
de la Navidad. Y ese mensaje tenemos que seguir proclamándolo a un mundo que
necesita desesperadamente oir esta buena y antigua noticia.