CRONICA DE UN ANUNCIO ESPERADO
Lucas 1: 5-25
INTRODUCCION.
Por cerca de 400 años hubo un silencio largo de Dios en el pueblo de Israel.
Pero en el tiempo preciso, en la encrucijada de los siglos, Dios vuelve a
manifestarse de una manera contundente para dar cumplimiento a las profecías y
la promesa de enviar el Redentor del Mundo. Este hermoso drama comienza con un
anciano sacerdote llamado Zacarías y su esposa Elisabet, también una anciana, en
los días del reinado de Herodes el Grande, en Judea. Veamos algunos detalles de
cómo Dios descorre el telón que anuncia la primer venida de Cristo.
1. DIOS OBRA A TRAVES DE LAS PERSONAS Y LAS CIRCUNSTANCIAS MENOS ESPERADAS
Vers. 5-7. Zacarías era un hombre de edad avanzada y sin hijos debido a que
su mujer era estéril. No podía esperarse mucho de ellos en términos de grandes
cosas para el reino de Dios. Pero la clave de sus vidas es que ambos eran
temerosos de Dios. Cuando las pesonas andan en esa reverencia ante el Señor,
entonces podemos esperar cosas extraordinarias en sus vidas. Eso es lo que
declara el Salmo 112.
2. LA ORACION DE LOS JUSTOS ES OIDA POR DIOS.
Vers. 8-13. Zacarías pertenecía a la clase sacerdotal de Abdías, esta era la
octava de 24 clases, o turnos de ministerios en que el rey David había dividido
a los sacerdotes, según lo muestra 1 Crón. 24: 10. Debido a que todos los
hombres descendientes de Aarón eran sacerdotes, tuvo que hacerse una división
semejante a fin de permitir que todos ellos tuvieran ocasión de ministrar en el
templo. En las fiestas más importantes, como Pentecostés, la Pascua y la Fiesta
de los Tabernáculos, todos los sacerdotes ejercían a la vez, pero durante el
resto dela ño cada uno de los 24 turnos (o clases) servía una semana cada seis
meses. Zacaría estaba en el templo en su semana correspondiente y además había
ganado la oportunidad de ofrecer el incienso en el santuario (el máximo honor
para un sacerdote). En eso estaba cuando se le apareció el ángel. El texto nos
muestra que Zacarías y su esposa estaban orando por el milagro de un hijo. Algo
interesante en la Biblia es que varias de las mujeres que dieron a luz hijos
importantes, fueron primero estériles. De esa manera, Dios resalta el hecho de
que estos hijos son fruto directo de su plan soberano. Por otra parte, destaca
el hecho de que la oración del justo puede mucho (Santiago 5: 16b).
3. DIOS SIEMPRE CUMPLE SUS PROMESAS…
Vers. 14-17. Siglos, aún miles de años, habían pasado desde aquel día en el
Huerto de Edén, cuando Dios prometió a los seres humanos caídos, que El enviaría
a uno (a Jesucristo), el cual aplastaría la cabeza de la serpiente antigua y
salvaría a todos los que creyeran en El. Con el anuncio del ángel Gabriel a
Zacarías de que su esposa le daría un hijo, Dios comienza a cumplir en forma
directa la promesa del Edén. Por tanto, tú también, no desesperes: Dios cumplirá
todas las promesas para ti. Sólo anda irreprensible delante de El en oración.
4. … AUN A PESAR DE NUESTRA INCREDULIDAD.
Vers. 18-25. Pese a que Zacarías era irreprensible delante de Dios. no creyó
en la promesa de tener un hijo. Era algo por lo que él y su esposa habían rogado
por mucho tiempo (igual que Abraham y Sara, historia con la que tiene un gran
parecido). Sin embargo, cuando llegó la respuesta, creyó que era algo imposible.
A menudo á nosotros también nos ocurre así. Oramos por algo, pero en realidad no
creemos que pueda suceder (que Dios cambia el corazón de los cónyuges, que los
hijos se conviertan, que podamos adquirir algo importante, etc). Cuando Dios
contesta nos quedamos asombrados. La incredulidad de Zacarías hizo que Dios lo
dejara mudo hasta que naciera su hijo. Quizás a veces estamos en pruebas porque
no creemos a las promesas y la provisión de Dios. Tenemos que soltar nuestra fe
y abandonarnos en la bondad del Señor. El hará todo a su tiempo y será perfecto
conforme a su voluntad.
CONCLUSION.
No hay duda: Tú puedes ser una persona escogida por Dios para grandes cosas.
No tienes que ser alguien excepcional. Sólo confiar en un Dios excepcional. Ora
a El por lo que esperas. Confía en El y El hará. Dios cumple sus promesas como
lo hizo con la primera venida del Señor Jesús. ¡Entremos así, en fe, en la
hermosa y gloriosa historia de la primera Navidad!