ENTUSIASMO EN LAS TEMPORADAS DE LA VIDA
Eclesiastes 3
Eclesiastés 3: Todo tiene su momento oportuno para lo que se hace bajo el cielo:
un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; (acerca de las actividades
productivas) un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar; un tiempo para
matar, y un tiempo para sanar; un tiempo para destruir, y un tiempo para
construir; (acerca de las emociones) un tiempo para llorar, y un tiempo para
reír; un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto; (acerca de
las relaciones) un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas; un
tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse; (acerca de las posesiones)
un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir; un tiempo para guardar, y un
tiempo para desechar; (acerca de la vida espiritual) un tiempo para rasgar, y un
tiempo para coser; un tiempo para callar, y un tiempo para hablar a Dios; un
tiempo para amar, y un tiempo para odiar lo malo; un tiempo para la guerra, y un
tiempo para la paz. ¿Qué provecho saca quien trabaja de tanto afanarse? He visto
la tarea que Dios ha impuesto al género humano para abrumarlo con ella. Dios
hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo,
aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de
principio a fin.
La vida se compone de temporadas.
Tal como es lo natural es lo espiritual, las cosas visibles son una sombra de lo
invisible.
Nos guste o no, a través de la vida pasaremos por distintos momentos: lloraremos,
estaremos en un velatorio, enterraremos a un ser querido, habrá tiempos de
bailar, de abrazar a alguien o alejarnos. Todos soñaremos y cambiaremos nuestros
sueños por otros más grandes; hablaremos con Dios y callaremos delante de Él.
En lo natural hay cuatro temporadas, cada una es un símbolo de lo que pasará en
nuestra vida, y Salomón lo describe magistralmente dándonos un pre estreno, una
película de las etapas que todos atravesaremos.
1º Temporada : Invierno.
Hay distintos tipos de inviernos, largos o cortos, difíciles o más fáciles.
El invierno simboliza el tiempo de dolor, de prueba, de dificultad, de
desilusión. Todos lo hemos atravesado y los atravesaremos, vamos a llorar, a
dejar de abrazar, a perder, a sentir dolor, a vivir en medio de la guerra.
Invierno es una etapa de descontrol, desilusión, engaño, que no podremos cambiar
hagamos lo que hagamos. En esta época usamos ropa distinta a las otras épocas y
simboliza la necesidad de ser abrigados por Dios en el momento difícil.
No podremos cambiar el invierno pero sí nuestra actitud al atravesarlo.
2º Temporada : Primavera .
Después de la etapa difícil, de la crisis, siempre viene la primavera, llega
la oportunidad.
Luego de haber estado en la cárcel José fue ministro de economía; Elías, después
de estar en la cueva vivió los mejores años de su ministerio. Siempre vendrá la
primavera y representa el momento de moverse, de capturar lo maravilloso de la
alegría, del baile, la felicidad.
Todos pasaremos primaveras y llegará el tiempo de la cosecha, de la abundancia y
la oportunidad.
3º Temporada : Verano .
Es el tiempo en que la cosecha es atacada por los insectos. En el plano
espiritual simboliza las críticas; los malvados atacarán y habrá un deseo de
destrucción, los bichos se nos pegan.
Es el tiempo de aprender a proteger la cosecha y alejarse de la gente que
ensucia nuestra cosecha.
En algún momento todos seremos criticados, tendremos enemigos, experimentaremos
la envidia de otros. En esta etapa adquirimos sabiduría para alejarnos de la
gente equivocada, de los profetas de las desgracias que profetizan muerte, dolor,
destrucción y advierten que “se viene algo malo”.
(Hay personas que creen que Dios les da palabra profética para el país y no
pueden mantenerse ni en un grupo, “reciben palabras” para todos y sentenciando “arrepentite”,
“organizate”, “enderezate” y ven pecado acá y allá. Si Dios quisiera hablar lo
haría directamente a la persona y no a través de otro.)
En el verano mucha gente cae en el campo de batalla: “me lastimaron”, “me
hirieron”, “me dijeron”, porque no aprendieron a defenderse.
4º Temporada : Otoño .
Representa la madurez, la responsabilidad. Otoño es una etapa de muchos cambios
climáticos y en nuestras vidas es la época donde tenemos que ser responsables.
Es un tiempo de mucho movimiento, crecimiento y reflexión.
Cuando pasamos por situaciones que nos marcaron e hicieron crecer, ese fue
nuestro otoño. Muchas veces les echamos la culpa a los demás pero en el otoño
maduramos, asumimos el control de nuestra vida.
¡Basta de echarle culpa a los objetos! Nos golpeamos con una silla y le echamos
la culpa; “se rompió el vaso” (¿sólo?); la camisa se perdió (¿camina la
camisa?); “este accidente lo provocó la neblina” (¡mala la neblina!) Nos
comportamos tontamente y debemos sacarnos los chivos expiatorios: “me ofendió lo
que me dijo”, “me hizo llorar lo que me hiciste.” (¡Matá la oveja! “Meee…”)
Tenemos que eliminar la culpa social: “la vida me hizo así”, “la sociedad me
trató mal”; “soy un producto de la sociedad”; “soy así por el sistema corrupto”;
“soy sagitariano”; “me faltó suerte en el partido”.
Erradiquemos el fardo espiritual: “el diablo me lo hizo hacer” ¡Alejate de la
gente que por todo le echa la culpa al diablo porque no se hacen cargo de nada.
Enseñanzas:
Dios hizo todo hermoso en su tiempo .
Salomón dice: “ Dios hizo las temporadas pero hizo hermoso en su tiempo.”
Los hijos de Dios podemos vivir victoria en invierno, otoño, verano, en
cualquier temporada, cada una guarda algo hermoso. Dios está con nosotros y hay
un plan divino, no podremos evitar las pruebas pero sí vencerlas, para eso hay
que prepararse con anticipación.
Juntemos el abrigo para el invierno, las palabras para cada etapa, adquiramos
madurez para cuando el enemigo ataque la cosecha y respondamos con alegría; en
el otoño tomemos responsabilidad y no le echemos la culpa a nadie, controlemos
nuestras emociones.
Aprenderé el secreto de recuperarme rápidamente.
Podrás quedarte en tu casa llorando, vendrá el invierno pero luego llegará la
bendición de la primavera. Vendrán los que te atacarán pero cuidarás la cosecha
con madurez y en otoño no dependerás de nadie, ya estas en control de tu propia
vida.
El secreto para recuperarte es:
Seguir a Dios y no a la gente.
“ Cuando pases por las aguas no te ahogarás ”, dice la Biblia.
No dice “si pasas” sino “cuando pases” porque todos pasaremos, la buena noticia
es que Dios hizo algo hermoso para sus hijos: ¡Levántate rápidamente!
Salí rápido del invierno, no lo hagas más largo, crecé rápido en tu otoño porque
llega la primavera otra vez.
Cuando Jesús fue a Getsemaní sudaba gotas de sangre, no quería ir a la cruz,
pero dijo: “Bueno, pase rápido de mi esta copa, hágase tu voluntad” , y se
levantó.
Hay que levantarse rápido de Getsemaní.
Jesús tuvo su invierno en la cruz y murió, pero llegó la primavera, resucitó y
ahora está con nosotros.
Viviré bajo la ley del entusiasmo.
Entusiasmo quiere decir “en theos”, lleno de Dios.
Quienes no tienen a Jesús en su corazón no pueden ser entusiastas, podrán ser
alegres pero no entusiastas.
Entusiasta es el que está lleno de Dios y no es algo provocado. La alegría no
viene externamente sino desde el interior y si Dios llena tu vida y estás lleno
de entusiasmo, todo lo podés en Cristo que te fortalece.
“Sed lleno de entusiasmo ”, dijo Pablo.
Si entendemos que Dios está dentro nuestro estaremos entusiasmados, en caso
contrario es que Dios no está.
Salomón reflexiona, en Eclesiastés, por el sentido de la vida: “ Dediqué mis
ojos a toda sabiduría posible porque estaba buscando el sentido” , y se deprimió.
Después buscó dinero, pero pensó que moriría y que otros lo disfrutarían,
entonces pensó en satisfacerse, buscó placer y festejó con todas las mujeres, y
se dio cuenta que todo era fatiga debajo del sol.
Al final descubrió que, para llevar una vida de victoria no hay que vivirla bajo
el sol sino bajo Dios.
Oremos para ser llenos de Dios y estar entusiasmados.
Cuando Moisés descendía del monte su rostro resplandecía porque estaba lleno de
Dios y le tapaban la cara para mirarlo, pero esa luz a los pocos días se apagaba,
y nuevamente resplandecía al estar en la presencia de Dios.
No tenemos que subir al monte como Moisés, porque el monte está en nuestro
corazón, Jesucristo es la luz y el foco nunca se nos apagará.
El entusiasmado tiene una fuerza voraz.
Proverbios 30:24 “ Cuatro cosas pequeñas hay en el mundo que son más sabias que
los sabios. Las langostas no tienen rey pero que avanzan en formación perfecta.”
Las langostas devoran todo . Como ellas, cuando estamos llenos de Dios tenemos
hambre de victoria, de éxito, de crecer y queremos devorar todo lo que se ponga
por delante.
Las langostas vuelan y viajan juntas . Juntate con otros hambrientos, con los
que tienen ganas de prosperar, de crecer, hambre de sanidad, de adoración, de
victoria, del Señor.
A ese ejército nadie lo puede detener , dice Salomón.
La langosta es más sabia que los sabios . Lo más triste es predicarle al que no
tiene hambre; unite con los hambrientos de Dios. Las langostas no tienen rey .
Es decir que nadie les tiene que decir que coman, que adoren, que busquen su
presencia.
Cuanto más lleno de Dios, más hambre de Él.
Porque solo una cosa hago, olvidando lo que queda atrás prosigo a la meta, decía
Pablo.: Prefiero estar un día en la entrada de la casa de Dios que mil días, con
dinero, sin Él, dijo David.
Seremos como las langostas que lo comen todo, cuanto más llenos de Dios más
hambre.
Al entusiasmado se le abren las puertas.
Rebeca, además de darle de beber a Isaac y su trouppe, le dio de beber a los
camellos porque la gente de Dios es así, hace más de lo que le piden porque no
sirve a la gente sino a Dios, con excelencia.
Un gran pastor americano dice: “La unción viene cuando huele la excelencia de tu
corazón”.
El entusiasmado vive una vida simple.
La gente de marketing sabe que todo lo que simplifique la vida, sirve.
Muchas iglesias no crecen porque son complicadas y hay cristianos complicados.
En la época de Jesús había seiscientos trece mandamientos resultantes de la suma
de las letras de los diez mandamientos. A alguien se le ocurrió contar cada
letra y crear un mandamiento por letra. Otros analizaron: “Debemos ver cuáles
son positivos y cuáles negativos”, hallando doscientos cuarenta y ocho,
positivos y trescientos sesenta y cinco, negativos. Luego los dividieron en
vinculantes y no vinculantes. ¡Nada tenía sentido!
Los religiosos probaron a Jesús cuando le preguntaron: “ Maestro, ¿cuántos son
los mandamientos?”, y Jesús respondió: “ Son dos: ama a Dios con todo tu corazón
y a tu prójimo como a ti mismo”.
Los yugos, eran las interpretaciones de las interpretaciones que hacían los
religiosos, por eso Jesús les dijo: “ Venid a mí porque mi yugo es fácil”.
Seguí a Dios de una manera sencilla.
Dios me llamo para lo que estoy diseñado.
Nunca digas que no lo lograrás, si Dios puso un sueño en tu corazón te diseño
para eso y sólo lo lograrás si estás lleno de Dios.
Dios simplificará todos los mandamientos humanos inventados por los hombres:
amale con todo tu corazón, alma, fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo.
Entusiasmado es el que sabe que está diseñado para el llamado de Dios.
Antes de hacer el David, Miguel Ángel juntó un bloque de mármol y lo miró.
Cuenta la historia que daba vueltas alrededor, observándolo, pasaban los días y
lo único que hacía Miguel Ángel era mirar el mármol. Después de varias semanas
comenzó a liberar al David que estaba encerrado en el mármol. Sus colegas se
acercaron al ver la obra terminada y preguntaron cómo lo había hecho y respondió:
“David siempre estuvo encerrado en el mármol, solamente saqué los trozos que
sobraban.”
La imagen de Dios ya está formada en nosotros, las temporadas de la vida nos van
a cincelar para sacar todo lo que no es de El.
Hoy es primavera en lo natural y decretamos que también lo es en lo espiritual,
llenate de Dios y todo lo que no le pertenece saldrá de tu vida.
Al finalizar Eclesiastés, Salomón dijo: Todo lo que vi debajo del sol fue
aflicción y dolor de espíritu pero he entendido solo una cosa, teme a Dios”.
Salomón se puso debajo de Dios.
Cuando se formaban las flechas se tomaba una madera rústica y se le echaba
aceite, luego la lijaban, porque una flecha doblada no salía perfecta, y la
dejaban descansar. El orfebre la volvía a tomar, a lijar, echar aceite y
nuevamente la dejaba.
Así hace Dios con nosotros, nos llena de su presencia y luego nos lija.
Muchos se enojan cuando escuchan algo que les molesta porque su reacción es en
el alma, otros dicen: Señor, ¿estarás sacando un pedazo de mármol de mí?
“ Corrige al sabio y te amará pero el necio te odiará.”
Dios lija la flecha y después la deja en la aljaba hasta el momento de la
guerra. Muchos estamos siendo lijados por Dios y, en vez de recibirlo como algo
de Dios, nos enojamos con la gente. Hay muchos en la aljaba esperando crecer,
adquiriendo carácter.
A Dios le interesa más el carácter que el carisma. Grandes pastores de Estados
Unidos han caído porque tener carisma no es tener carácter.
Dios te dejará en la aljaba para que aprendas a esperar en El, desarrolles
carácter, paciencia, madurez, templanza, gozo, paz, benignidad, bondad, y en el
momento justo te tome, te coloque en su arco y dispare al centro de tu sueño,
colocándote ahí para que captures tu bendición y no te caerás porque tu carácter
ya fue formado.
Por Bernardo Stamateas